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Conversamos con María Victoria Falceto para conocer como trabaja en el diagnóstico de procesos reproductivos.

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¿En qué consiste vuestro servicio de asesoría y diagnóstico reproductivo porcino?

En la Facultad de Veterinaria de Zaragoza llevamos varios años ofreciendo un servicio de asesoría y diagnóstico reproductivo porcino que denominamos SARPORC. Nuestra principal misión es ayudar a detectar y resolver problemas reproductivos en las granjas y centros de inseminación. Para ello nos basamos en varias pruebas, como la determinación de progesterona, las visitas a granjas y una de nuestras especialidades es, precisamente, el estudio de aparatos reproductivos recogidos en el matadero. A veces se menosprecia este tipo de muestras de matadero, pero la realidad es que tienen un valor incalculable a la hora de poder hacer un diagnostico reproductivo en una granja o en un centro de inseminación. A través del estudio de los ovarios y útero conseguimos comprobar si los diagnósticos que se hacen en las granjas y los centros de inseminación son acertados o si hay algún tipo de fallo en el diagnóstico de la causa de eliminación de las cerdas o verracos. Mucha veces se eliminan cerdas por anestro pensando que no han salido en celo y nosotros, por medio de estos estudios, podemos determinar si realmente han tenido un celo o no. Este método es muy importante para verificar si se hacen correctamente las recelas o las detecciones de celo en las granjas. Al margen de esto, también ofrecemos otros diagnósticos relacionados con el síndrome de la cerda sucia, quistes ováricos, repeticiones de celo y temas de micotoxinas, en el caso de las hembras. En el caso de los machos, nuestro servicio colabora de forma regular con centros de inseminación para saber que les pasa a los verracos jóvenes que se sacrifican por mala calidad seminal y no llegan a amortizarse.

Tras la realización de este tipo de diagnósticos damos unas recomendaciones que deben ser adaptadas a las características propias de cada granja por nuestros compañeros veterinarios. Posteriormente realizamos nuevos estudios para comprobar si se han cumplido las previsiones y valorar las mejoras tras aplicar los tratamientos o las medidas preventivas, que la mayoría de las veces se refieren a cambios de manejo.

También aprovechamos las hembras jóvenes eliminadas por otras causas, reproductivas o no, para estudiar que potencial de prolificidad tienen las diferentes lineas genéticas, valorando la tasa de ovulación y la capacidad uterina mediante la longitud de los cuernos uterinos.

¿Qué relación mantenéis con las empresas del sector?

La verdad es que nuestra relación con las empresas del sector es muy buena y bastante amplia, como la colaboración que mantenemos activamente con MSD Animal Health, ofreciendo a sus clientes, por medio de sus técnicos, nuestros servicios como herramienta para dar solución a los problemas reproductivos en sus granjas.

Con MSD Animal Health colaboramos en el diseño de programas formativos sobre técnicas reproductivas y de diagnóstico de patología reproductiva para veterinarios de porcino. En ocasiones preparamos, para sus clientes, seminarios compuestos por una parte teórica que se complementa con talleres de tipo práctico.

Otra vertiente en la que colaboramos con las empresas es la referente a proyectos de investigación. En este sentido podría citarte algunos trabajos recientes que hemos realizado sobre inducción de la ovulación para la inseminación artificial única a tiempo fijo, poniendo a punto la técnica, tanto en nulíparas como en multíparas, y poniendo, también, en valor las ventajas que puede ofrecer este sistema frente a las técnicas tradicionales, resaltando que podemos obtener los mismos resultados productivos, inseminando todas las cerdas con el semen de un solo padre. Además al organizarse mejor el trabajo se reduce la mano de obra en la sala de cubriciones.

Para cerrar este apartado de colaboración con las empresas no quería olvidarme del Master de Sanidad y Producción y Porcina, del que como bien sabes soy coordinadora en la Universidad de Zaragoza, en el que empresas como MSD Animal Health, entre otras, colaboran activamente como un claro ejemplo de su compromiso con la formación continúa de los profesionales del sector.

Desde el punto de vista de tu amplia experiencia. ¿Qué problemas de tipo reproductivo son los que más habitualmente encontráis en las granjas?

La causa más habitual de problemas reproductivos es la falta de personal bien cualificado y motivado, lo que, en muchos casos, se refleja en fallos a la hora de detectar el celo, de manera que se eliminan muchas cerdas de forma innecesaria.

Estamos hablando de aproximadamente el 40% de los casos según los datos que tenemos entre 2004 y 2017. La eliminación por ausencia de celo sigue siendo el principal problema, cuando lo que realmente sucede es que esos animales han sido mal recelados, algo que constatamos con frecuencia al estudiar el aparato genital de las cerdas en el matadero y comprobar que sí que habían sido cíclicas y que podían haber sido unas buenas hembras reproductoras.

Pienso que falta mucha formación en los operarios, ya sea porque hay mucha rotación de personal o por que se contratan a personas que no conocen bien el idioma u otras muchas razones; pero la realidad es que estas carencias no se limitan sólo a la detección del celo, sino que las encontramos también en el manejo de la propia técnica de inseminación y en el manejo de las hembras durante la gestación o la atención al parto, que son tareas que requieren una formación y cualificación importantes, y muchas veces las personas que las realizan no están cualificadas, algo que penaliza seriamente los parámetros reproductivos de las granjas.

Al fin y al cabo, la reproducción es la base de la granja y, por lo tanto, si fallamos en la detección del celo esas hembras ya no quedarán gestantes o si lo hacen, darán lugar a camadas de menor tamaño.

Ocurre los mismo con la técnica de inseminación.  Si se realiza de forma inadecuada se verá  afectada la fertilidad y la prolificidad de la cerda. Por otro lado, durante la gestación y lactación hay muchas cerdas que no se alimentan correctamente y esto también tiene consecuencias a nivel reproductivo.

Finalmente, podemos considerar la atención al parto como una tarea crítica en la granja, que requiere mucha formación y paciencia, ya que de lo contrario podemos tener muchas bajas de lechones durante el parto y periparto, perjudicando seriamente a parámetros productivos importantes, que pueden tener proyección sobre el total de lechones destetados por cerda y año.

Nos has comentado que la atención al parto es un punto crítico. ¿Podríamos utilizar la inseminación única a tiempo fijo como un método para agrupar partos y poder asignarlos a operarios bien entrenados en esta difícil tarea?

Sin duda, precisamente esa es una de las ventajas de la inseminación única a tiempo fijo. Con esta técnica se agrupan más los partos que cuando se utilizan las inseminaciones clásicas. Además, el tamaño de los lechones al nacimiento es más homogéneo.

Toda técnica, ya sea la inseminación postcervical o la inducción de la ovulación a tiempo fijo, que se utilice para mejorar y facilitar el trabajo de los operarios puede repercutir en el aumento del rendimiento de las explotaciones porcinas. Este es un punto muy importante que, a veces, olvidamos.

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