Control de micotoxinas en piensos para alimentación animal

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Repasamos con Bruno Beade, Gerente de la Asociación Gallega de Fabricantes de Alimentos Compuestos (AGAFAC), los importantes avances acontecidos en Galicia para reducir la presencia de micotoxinas en los piensos y los aspecto más destacado del programa Galicia Alimentos Seguros (gmp.Galis).

Producción Animal: ¿Qué son las micotoxinas?

Bruno Beade: Las micotoxinas son metabolitos fúngicos secundarios producidos por algunas cepas de hongos. Sólo unas pocas especies de hongos son capaces de sintetizar micotoxinas e incluso dentro de una misma especie de hongo sólo ciertas cepas tienen esta capacidad. 

Las micotoxinas son un grupo químicamente diverso de compuestos, que se asocian a ciertas enfermedades en animales y seres humanos. La toxicidad producida en animales es tan diversa como las especies fúngicas que producen estos compuestos. Además de ser compuestos muy tóxicos, algunas micotoxinas se relacionan con ciertas enfermedades animales y humanas, este hecho ha provocado que se tomen medidas en seguridad alimentaria, sobre todo en el caso de los piensos compuestos y alimentos.

Las micotoxinas son producidas por los mohos toxigénicos que contaminan los granos, ya sea en el campo o durante su almacenamiento después de la cosecha. La contaminación por micotoxinas y la gravedad del problema de las micotoxinas varía de un año a otro y de una región geográfica a otra. Según la FAO, en la actualidad, el 25% de las cosechas mundiales se encuentran contaminadas por micotoxinas, aunque este promedio es muy variable en función del cultivo, la zona geográfica y la presencia de condiciones climáticas estresantes para las plantas.

Las micotoxinas se han vinculado a problemas en la ganadería que van desde baja conversión del alimento, bajo peso, problemas digestivos, problemas reproductivos, desarrollo de tumores, déficit inmunitario, etc. En ciertas zonas del mundo diversas enfermedades humanas se han atribuido a las micotoxinas, por eso la mayoría de los países tienen legislados niveles máximos para micotoxinas.

P. A.: Existe un gran número de micotoxinas, ¿pero cuáles son las más habituales o relevantes?

B. B.: Se conocen, actualmente, entre 300 y 400 clases de micotoxinas, aquellas que son más importantes por su ocurrencia y toxicidad son: Aflatoxinas (AF), Ocratoxina A (OTA), Deoxinivalenol (DON), Zearalenona (ZEA) y Toxina T2 (T2). Las aflatoxinas son las micotoxinas más estudiadas y de mayor importancia ya que constituyen una importante preocupación en salud humana. 

P. A.: Según su experiencia, ¿qué tipo de materias primas son las de mayor riesgo desde el punto de vista de la contaminación por micotoxinas?

B. B.: Cualquier cosecha que se almacene por un espacio de tiempo superior a varios días es un potencial objetivo para el crecimiento de mohos y la formación de micotoxinas. La formación de micotoxinas puede tener lugar tanto en regiones tropicales como en países de clima templado, dependiendo de las especies de mohos implicadas. Los productos que principalmente pueden verse afectados son los cereales, las nueces y otros frutos secos, el café, el cacao, las especias, las semillas de oleaginosas, los guisantes y algunas frutas, principalmente las manzanas. 

Las micotoxinas también pueden encontrarse en la cerveza y el vino, como resultado de la utilización en su elaboración de cebada u otros cereales contaminados o uvas contaminadas. Por último, las micotoxinas también pueden ingresar en la cadena alimentaria a través de la carne y otros productos de origen animal como los huevos, la leche y el queso, como resultado de la alimentación del ganado con piensos contaminados.

P. A.: ¿Qué factores debemos tener en cuenta para el diseño de la toma de muestras para control de micotoxinas?

B. B.: Uno de los factores más importantes a la hora de determinar el nivel de micotoxinas en grandes lotes de graneles sólidos (como los cereales), donde las micotoxinas se producen de una forma heterogénea repartidas en las denominadas bolsas de contaminación (pequeñas partes contaminadas repartidas a lo largo de un gran lote) es el error que se produce en la gestión de las tres fases: muestreo, preparación de la muestra y analítica.

Existen diferentes estudios que cuantifican el error total que se produce en la determinación de micotoxinas en 3 tipos de errores, siendo el de mayor incidencia en el que se produce en la fase de toma de muestras (un 76% del error total), seguido del que se produce en la fase de preparación (un 14%), y por último el que se produce por errores analíticos en los laboratorios (alrededor del 10%).

En la actualidad existen diferentes métodos de muestreo; oficiales como los Reglamentos 401/2006 y  519/2014 para alimentos, y Reglamentos 152/2009 y 691/2013 para piensos) y privados (como las normas GAFTA, ISO 24333:2009, etc…); y están en constante variación para mejorar y evitar los sesgos que los mismos pudiesen producir. 

El objetivo de estos métodos es obtener muestras elementales representativas de todo el lote recogiendo suficientes submuestras que reduzcan errores arbitrarios, pero no determinan el número final de muestras a analizar (principal punto crítico).

El problema principal de estos métodos, generalmente utilizados por organismos oficiales, importadores y proveedores de materias primas, es que se suelen analizar pocas muestras analíticas finales (entre 1-3 muestras para barcos de 20.000-40.000 Tm.), diluyendo de esta forma la posibilidad de detección de pequeñas zonas con mayor media de contaminación (bolsas de micotoxinas) que la media total resultante del lote. Son métodos válidos para detectar grandes graneles que pudieran estar altamente contaminados, pero no son válidos para detectar pequeñas bolsas de micotoxinas contenidas en los mismos.

Gmp.Galis no cuenta con la autorización de todos los importadores para tomar muestras a la descarga de barcos, por lo que sus muestras son “representativas” pero de zonas separadas y menores del lote total (no representativas del lote total pero sí de zonas del mismo), incrementando de esta forma la posibilidad de detectar bolsas de contaminación más pequeñas que pudiesen ir a parar a fábricas, causando así pequeñas alertas sanitarias en cuanto a volumen, pero que pudieran tener una elevada repercusión social.

P. A.: ¿Cuáles son sus recomendaciones con respecto a la preparación de la muestra para su posterior análisis?

B. B.: El segundo error más importante que se suele cometer en la determinación de las micotoxinas en graneles es el vinculado a la preparación de la muestra. Los laboratorios suelen escoger una parte de la muestra recibida por el cliente para moler únicamente la cantidad necesaria para su análisis. Esto produce sesgos importantes que en determinaciones tan profundas (ppb) elevan el error muy exponencialmente.

La GIPSA (Grain Inspection, Packers and Stockyards Administration) determinó que el tamaño óptimo de muestra para un análisis de aflatoxinas en maíz es de 10 libras (4,5 Kg), mezclando y moliendo bien fina toda la muestra. El propósito del mezclado y molienda fina sería abrir granos contaminados y distribuir sus partículas a lo largo de toda la muestra a analizar, aumentando la posibilidad de detección de partículas contaminadas, así como la uniformidad de la mercancía y acelerando el proceso de reacción o procedimiento químico de extracción debido al menor tamaño de partícula.

Así pues, es imprescindible mezclar bien y moler fino toda la muestra del cliente para luego analizar una porción, y no al contrario (coger una porción y molerla) ya que los resultados que se obtendrían son diferentes.

P. A.: En el sector del vacuno lechero hay una gran preocupación por la problemática de los límites legales de Aflotoxina B1 y M1. ¿Qué podría comentarnos sobre esta problemática?

B. B.: Existe una problemática entre los valores máximos de Aflatoxina B1 legislados por Europa (5 ppb para piensos destinados a vacuno lechero) y los límites máximos de Aflatoxona M1 legislados para la leche. 

Aunque la tasa de transferencia de AFB1 en AFM1 varía según diferentes autores, tomando como cierto el dato de un 6% de tasa de transferencia y según estudios propios realizados por técnicos de gmp.Galis se ha comprobado que fabricando un pienso compuesto para vacuno lechero con un 50% de maíz contaminado en 5 ppb de AFB1 (es decir, un 75% menos que el nivel máximo legislado para materias primas – 20ppb- y un 50% menos que lo legislado para piensos destinados a vacuno de leche -5ppb-), y comiendo la vaca en orden de 12 kg por ración, se podría estar produciendo leche que sobrepasase los 0,051 ppb de AFM1 (límite máximo legal 0,050 ppb). 

Es por ello que, para el ganado productor de leche, se debe actuar y gestionar la prevención de las micotoxinas con niveles bastante más bajos e inferiores que los límites máximos legislados, haciendo una evaluación del riesgo, reformulando las raciones, utilizando aditivos tecnológicos “secuestrantes” de micotoxinas, segregando las partidas y destinándolas a ganado menos susceptible, etc.

P. A.: Como conclusiones. ¿Cuáles son, en su opinión, las claves para prevenir la entrada de micotoxinas en la cadena alimentaria?

B. B.: Hay demasiados vectores causantes de las micotoxinas, por lo que la mejor opción es la prevención en las etapas más tempranas de producción (BPA y BPF, controles en cosechas, postcosechas, secados, trasiegos y transporte que no rompan granos, transporte, buenas condiciones de almacenamiento, etc.).

Hay muchos factores que intervienen en la detección y análisis en grandes graneles sólidos (toma de muestras, mezclado, submuestras y cuarteo, laboratorios, técnica analítica utilizada, etc.).

Existe un problema legal con los límites de micotoxinas (AFB1 vs. AFM1) legislados.

Un muestreo “no representativo” como el que realiza gmp.Galis aumenta la posibilidad de detectar bolsas de contaminación que pudieran causar un problema en la cadena alimentaria. Es imprescindible aumentar el número de muestras intermedias/analíticas en los métodos oficiales y privados.

El mezclado de grandes graneles en almacenes (sin generar roturas de granos) es una solución para homogeneizar el nivel medio de micotoxinas.

Es muy importante la mezcla y la molienda de una buena cantidad de muestra como paso previo al análisis en el laboratorio.

Es vital para la prevención que todos los eslabones de la cadena alimentaria incrementen sus controles y colaboren entre sí para la prevención:

• AGRICULTORES: BPA/BPF fases cultivo, almacena, pesticidas/plagas, secado, etc.

• ALMACENISTAS: buenas condiciones de almacenamiento y mezclados continuos.

• IMPORTADORES/PROVEEDORES: mayores controles en origen y destino, mayor colaboración con los sistemas de autocontrol y con los fabricantes de pienso, etc.

• ADMINISTRACIÓN (PIF): mejorar plazos de entrega de análisis, más dotación, etc.

• FABRICANTES DE PIENSO: controles en lotes pequeños, uso de kits rápidos de análisis, uso de secuestrantes, redirigir especies destino según resultados analíticos, reformular según riesgo, formación a ganaderos, etc.

• GANADEROS: control de proveedores de pienso y BP de conservación, BP de elaboración de silos, BP de manejo, condiciones, limpieza, etc.

• CENTRALES LÁCTEAS: red de alertas con partes anteriores de la cadena.

P. A.: Para finalizar nos gustaría que nos comentase los aspectos más relevantes del programa gmp.Galis implantado por la Asociación Gallega de Fabricantes de Alimentos Compuestos.

gmp.galisB. B.: En el año 2005 se puso en marcha en Galicia, por iniciativa de la Asociación Gallega de Fabricantes de Alimentos Compuestos (AGAFAC), el programa GALICIA ALIMENTOS SEGUROS (gmp.Galis), un sistema sectorial de control conjunto de la calidad y la seguridad alimentaria de las materia primas que se utilizan para fabricar piensos compuestos, mediante un plan basado en criterios de Análisis de Peligros y Puntos de Control Crítico (APPCC). 

El sistema se gestiona y desarrolla mediante la entidad constituida por AGAFAC, Seguridad Alimentaria del Noroeste SLU, para dar servicio a los fabricantes de pienso compuesto y otros operadores del sector, como proveedores, transportistas, almacenistas, etc. El principal objetivo del sistema es garantizar la seguridad alimentaria de los piensos comercializados en Galicia. 

Las acciones del sistema se encuadran en dos ramas principales:

a. gmp.Galis Lab: cuyo objetivo es coordinar el muestreo y el análisis laboratorial de las materias primas destinadas a la alimentación animal en Galicia.

b. gmp.Galis Ser: cuyo objetivo es la prestación de diferentes servicios de utilidad común para el sector de piensos compuestos de Galicia.

gmp.Galis dispone de personal formado y especializado para la toma de muestras representativas de todos los barcos de materias primas para alimentación animal en los puertos gallegos, así como de los almacenes de esta Comunidad. Con esta acción se persigue controlar la mercancía descargada, anticipándose a la posible entrada en la cadena alimentaria de materias primas no aptas, y el posible deterioro de la mercancía almacenada. 

Por otra parte se establece un plan de envío regular de muestras de materias primas desde las fábricas de pienso integradas en el sistema, con el fin de controlar aquellas mercancías que se reciben por vía terrestre (cereales nacionales, grasas y aceites, minerales, etc.). 

gmp.Galis cuenta con un pequeño laboratorio destinado a la preparación de muestras y la realización de diferentes test rápidos de análisis screening (resultados cualitativos en 4 horas) sobre las muestras que el personal de muestreo recoge en las distintas descargas de barcos (se realizan en torno a 450-600 kits rápidos de micotoxinas al año). Tras este primer filtrado, gmp.Galis envía las muestras a una red de laboratorios gallegos que están especializados en el análisis de las distintas sustancias cuyos niveles están regulados en la legislación europea. 

Con el objetivo de que los fabricantes y demás operadores puedan disponer de la información y, en la medida de lo posible, previamente a la entrada de dicha materia prima en la fábrica, se ha desarrollado una página Web de distribución de resultados on-line (www.agafac.es).

Actualmente existen en España 5 sistemas sectoriales de autocontrol en Cataluña (QUALIMAC), en el País Vasco (APLIKA EPEA), en Castilla y León (SEGACYL), en Murcia (PIENSA Q) y el sistema gallego (gmp.Galis). Desde hace unos años estos 5 sistemas sectoriales se reúnen de forma habitual, para acordar actuaciones conjuntas y homogéneas en los distintos territorios y compartir datos y experiencias, en el llamado Foro Derio (llamado así porque la primera de las reuniones se desarrolló en esta localidad vasca).

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